Descripción
La iglesia de San Bartolomeo es uno de los edificios románicos más antiguos de Campobasso, construido con grandes bloques de piedra a mediados del siglo XIII, en lo alto de la colina Monforte, junto a la escalinata que sube al castillo y a los restos de la muralla medieval.
En la fachada destaca el protiro de estilo apulio, tan aplastado contra el muro que parece casi un altorrelieve: dos arcadas ciegas separadas por columnas. Dentro, el luneto muestra a Cristo bendiciendo a la manera griega.
Alrededor de Cristo corre una franja dividida en ocho recuadros: en el centro, los símbolos de los cuatro evangelistas y, a los lados, los doctores de la Iglesia de Oriente y de Occidente, enfrentados de dos en dos. Sobre sus cabezas aparece una mano, símbolo de Dios.
Junto al portal se abre una ventanita gótica con ramas entrelazadas y flores, y cerca hay esculpido un pequeño buey, de buena factura.
El interior tiene tres naves, separadas por columnas sin basa con capiteles geométricos y arcos de medio punto. Entre las formas románicas se ven dos portales góticos tapiados y piezas de épocas distintas, huella de las restauraciones que se sucedieron a lo largo de los siglos.
Dos obras merecen la visita: la Crucifixión sobre lienzo de Paolo De Matteis, uno de los grandes pintores del barroco napolitano, y la cruz estacional de piedra de los siglos XIV-XV, que antes estaba en el atrio.
Junto a la iglesia se alza la Torre Terzano, torre redonda de piedra tosca del siglo XIII que formaba parte de la muralla, restaurada por los Monforte en el siglo XV.
Una leyenda del siglo XVI la une a una historia al estilo de Romeo y Julieta. Delicata Civerra y Fonzo Mastrangelo se amaban, pero pertenecían a dos familias enemigas, una de los Trinitarios y la otra de los Cruzados.
Para impedir que su prometido la raptara, Delicata fue encerrada en la torre, y Fonzo tuvo que marcharse como soldado. Ella murió de pena; cuando él volvió y supo la noticia, se hizo monje.
En la fachada destaca el protiro de estilo apulio, tan aplastado contra el muro que parece casi un altorrelieve: dos arcadas ciegas separadas por columnas. Dentro, el luneto muestra a Cristo bendiciendo a la manera griega.
Alrededor de Cristo corre una franja dividida en ocho recuadros: en el centro, los símbolos de los cuatro evangelistas y, a los lados, los doctores de la Iglesia de Oriente y de Occidente, enfrentados de dos en dos. Sobre sus cabezas aparece una mano, símbolo de Dios.
Junto al portal se abre una ventanita gótica con ramas entrelazadas y flores, y cerca hay esculpido un pequeño buey, de buena factura.
El interior tiene tres naves, separadas por columnas sin basa con capiteles geométricos y arcos de medio punto. Entre las formas románicas se ven dos portales góticos tapiados y piezas de épocas distintas, huella de las restauraciones que se sucedieron a lo largo de los siglos.
Dos obras merecen la visita: la Crucifixión sobre lienzo de Paolo De Matteis, uno de los grandes pintores del barroco napolitano, y la cruz estacional de piedra de los siglos XIV-XV, que antes estaba en el atrio.
Junto a la iglesia se alza la Torre Terzano, torre redonda de piedra tosca del siglo XIII que formaba parte de la muralla, restaurada por los Monforte en el siglo XV.
Una leyenda del siglo XVI la une a una historia al estilo de Romeo y Julieta. Delicata Civerra y Fonzo Mastrangelo se amaban, pero pertenecían a dos familias enemigas, una de los Trinitarios y la otra de los Cruzados.
Para impedir que su prometido la raptara, Delicata fue encerrada en la torre, y Fonzo tuvo que marcharse como soldado. Ella murió de pena; cuando él volvió y supo la noticia, se hizo monje.